Otra de las realidades invisibilizadas de la adopción son las devoluciones de niños y niñas.

Hoy tristemente devolvieron una hermosa niña de 9 años al hogar convivencial donde vivía porque no pueden cuidarla más después de 7 meses de guarda en una casa nueva. También la semana pasada y por  un audio de whatsApp escuche la explicación de unos papas de porque no continuaban con la guarda de dos hermanitos “ No saben agradecer lo que hacemos por ellos”  

En Argentina según el Ministerio Público Tutelar entre 2017 y 2019 hubo 61 niños sobre un total de 300 en CABA. Según Yael Bendel asesora general tutelar del MPT. el  50% de los niños adoptados entre los 8 y 17 años son devueltos al Estado en todo el país con los argumentos “ Hace mucho lío” “ No puedo cuidarlo” .

En el país hay 4.580 personas inscriptas para adoptar y 2.731 niños en estado de adoptabilidad. El inconveniente de  los futuros padres es que el 70% están en etapa escolar, pero el 89% de los postulantes quieren bebés de hasta un año y sin hermanos.

En Estados Unidos son el  10% , en Europa el 4% son los niños o’adolescentes con adopciones fallidas que significa ni más ni menos que su devolución al estado.

En estos años de práctica clínica  lo he visto más veces de la que me gustaría contar. 

El proceso siempre comienza bien con muchas sonrisas e ilusiones y a veces con familias a las que se les solicitan que se hagan cargo de un niño o niña que quedó privado de cuidados familiares.

La historia es más o menos la misma estos niños y niñas llegan, la mayor de las veces ,a una familia con más de siete años, conscientes de lo que les pasa, de su historia, con sus recuerdos y con muchísima ilusión de que los quieran.

Muchas veces estos niños ponen a prueba la capacidad de maternar y paternar, especialmente porque necesitan saber si allí lo van a alojar de la manera que necesitan, también por los múltiples traumatismos que debieron vivir y padecen padecen algunos síntomas y/o trastornos.

Solo una familia responsable puede lidiar con estas problemáticas con muchísimo amor y paciencia infinita, apostando a la recuperación de los lazos sociales que se dañaron por diferentes circunstancias

 Todavía no se termina de trabajar las maternidades y paternidades idealizadas y que los niños en adopción no son los hijos o hijas biológicos  que las familias no pudieron o no desearon tener, sino sujetos de derechos y deseo que tienen el derecho a vivir en familias según la indica la convención de los derechos de los niñ@s y no al revés. 

Quizá en un mundo adultocéntrico es demasiado pedir, pero días como hoy no se puede dejar de decir que los niños devueltos sufren una segunda herida profunda que podría dañarlos para siempre. Que la salud mental es tan delicada como la física,  tanto que a veces no tiene retorno y que es el estado el que debe garantizar el cambio de las narrativas y miradas acerca de las infancias que tiene a los niños y niñas presa de este mercado del deseo adulto.

Acá los que trabajamos en las trincheras académicas y territoriales no estamos pudiendo solos con tanto dolor e impotencia