Por Lic Sonia Almada.

Escala de comportamientos para padres y madres de niños pequeños. Resultados del estudio realizado por Aralma

Hace algunos años asistimos en la clínica de los niños pequeños que acuden a consulta por tener comportamientos violentos que ponen en peligro a los demás y complican su desarrollo psíquico, cognitivo y social.Nos sorprendemos de la cantidad de consultas recibidas en nuestro centro, de padres de niños pequeños solicitando psicoterapia para sus hijos.

Por ello decidimos tomar una muestra de comportamiento de padres y madres de niños pequeños ( 1 a 5 años) a fin de evaluar la variables ambientales que hacen que esta población crezca cuantitativamente en la demanda de una psicoterapia para sus hijos con la concomitante derivación de un tratamiento vincular para toda la familia o el trabajo de orientación a padres.

El tipo de consultas recibidas se pueden sintetizar en la frases:”Es un niño/a difícil”, “No lo puedo controlar“.

La escala evalúa Expectativas, Disciplina y Pautas de crianza de padres y madres de niños de 1 a 5 años. Esta escala ha sido exitosa para describir y clasificar problemas de conducta en los niños (Achenbach, 1991).
Esta escala fue refinida en relación a constructos propios de nuestro país por Lic. Sonia Almada

Resultados
La muestra revela que los niños hoy llamado difíciles lo son por la complejidad de creencias:

  • Expectivas irracionales en relación a la edad del niño.
  • Falta de tiempo de dedicación a la crianza.
  • Falta de paciencia
  • Intolerancia a los tiempos de desarrollo del hijo.

La muestra final del estudio realizado por Aralma quedó integrada por 375 padres de ambos sexos (252 mamás y 123 papás) con sus respectivos hijo (187 niñas y 188 varones), con edad promedio de 3.8 años (DT = 1.15).

Las características de la muestra fueron 100% padres casados, edad promedio de 31.9 años (DT = 5.1); la escolaridad se distribuyó en 13.5% con estudios secundarios, 41.8% estudios técnicos o medios y 44.7% estudios universitarios; 22.2% eran madres que se ocupaban del hogar y 77.8% eran madres o padres que trabajaban fuera del hogar.
En porcentajes:

EXPECTATIVAS: El 83, 5 % de los padres y madres de la muestra tienen expectativas por encima del promedio.

Esto en un ejemplo sería: Los padres y madres de niños pequeños esperan que resuelvan situaciones difíciles y a veces imposibles para su edad:

  • 1 año y 2 meses de edad: Mi hijo DEBE ser capaz de ir al baño sin ayuda-
  • 3 años , 8 meses: Mi hijo DEBE estar tranquilo cuando converso con otros adultos.

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DISCIPLINA: EL 72, 3% utiliza castigos corporales (Chirlos y cachetadas) como también frases negativas y gritos para disciplinar sus hijos.
Ejemplo:

  • 3 año y 4 meses: Cuando mi hijo hace un berrinche le pego en la cola.
  • 4 años y 1 mes : Le digo a mi hijo que es malo.
  • 2 años y 11 mese: le grito a mi hijo cuando tira la comida.

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CRIANZA: el 91, 5% de los padres se encuentran por debajo del promedio en practicas de crianza positivas como leer un cuento-responder a la preguntas del hijo y llevarlo de paseo.

Lectura de resultados
La escala responde ampliamente a nuestra visión de los padres que llegan a la consulta con cierta distorsión de la percepción de la realidad acerca de su hijo.

  • El 83, 5 % de los padres encuestados imaginarizan que es capaz de comprender ciertas órdenes suyas. Esperando de su hijo que cumpla con expectativas irracionales como no tocar.
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Un ejemplo son los los papás que no quierem cambiar la decoración de la casa, dejando al alcance de sus hijos objetos que les tienen prohibido tocar, afirmando que así aprenderán a obedecer. El niño de 12-13 meses, que todavía es incapaz de integrar esta noción de forma duradera e intenta apoderarse del objeto prohibido. Este ejemplo de funcionamiento inadaptado a las capacidades del niño puede ser la base de las distorsiones de las relaciones padres – hijos que al final terminan en una relación de fuerza inevitable y en una escalada de la violencia.

Esto hace que se discuta, se grite al niño y se le pegue porque no queda otra solución para dominarlo. (72, 3 % disciplina a sus hijos con gritos, cachetadas y chirlos). Vemos que existe cierta paradoja en solicitar del niño la exploración del mundo tentándole con la visión de objetos que no hacen más que suscitar su curiosidad y su codicia y al mismo tiempo prohibírselos. Una paradoja que nos habla del modo vincular de estas familias.

De esta manera, cierta forma de pensar, de curiosidad, que constituyen la base de los procesos de simbolización en el niño, le son vetados. En muchas consultas con niños, descritos como difíciles, a menudo nos encontramos con frases como: “es un chico imposible de dominar, que no le importa que lo castiguemos , con lo único que para es una cachetada”. La escala nos muestra al detalle ciertas estas distorsiones relacionales padres -hijos.
En la clínica de niños, estos signos constituyen verdaderas señales de alarma y son predictoras de trastornos de la conducta en el niño y en el adolescente.
Esto va construyendo en el seno de la familia un modelo psicopatológico interaccional padres – hijos que explica el origen de los trastornos de la conducta. Los padres que sufrieron experiencias infantiles traumatizantes corren el riesgo de no llegar a desarrollar una relación armoniosa con su propio hijo. La actitud paterna inconstante, tanto por ser demasiado invasora como por ser demasiado insatisfactoria inestabiliza al niño y lo desestructura. Ante esta falta de empatía por parte de sus padres, no puede sentirse comprendido y tiene el sentimiento de que las señales que envía a su entorno no son reconocidas nunca. Entonces refuerza sus exigencias, su carácter inestable y difícil provocando aún más dificultades en los padres para asumir su función. En este tipo de funcionamiento, el niño desarrolla estrategias de evitación que se caracterizan por la disminución precoz cuantitativa y cualitativa de las interacciones padres – hijos, lo que dificulta también el desarrollo de sus capacidades de simbolización.

  • El 91, 5% realiza poca o ninguna actividad para estimular el desarrollo de sus hijos.
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Al no encontrar el niño situaciones donde ser escuchado empaticamente intenta evitar a sus padres, para los cuales se vuelve insoportable y no puede hacer el aprendizaje de una relación compartida fundamentada en un intercambio empático, no distorsionado, que le permitiría construirse, sentirse comprendido por los demás, comprender a los demás y desarrollar las capacidades de autocontrol necesarias para la vida.
Los padres que pasan poco tiempo con su hijo en actividades constructivas y estimulantes utilizan el tiempo para retarlo, pegarle o exigir que cumpla con la expectitivas irracionales exigen cierta premura en que su hijo cresca lo antes posible. Estos niños, probablemente, en este estado de emergencia y alarma, no logran la regulación de sus funciones mas básicas (Control de esfíntres) como de sus relaciones sociales (los niños que pegan y muerden en el jardín de infantes).

Vemos a traves de los resultados de la escala que los padres con mayores expectivas acerca de sus hijos/as a su vez los castigan más fecuentemente y no dedican tiempo para el desarrollo de intereses y pautas de crianza positivas con lo cual el comportamiento de estos papas se convierten en una espiral ascendente de disfunción famiiar.

Sonia Almada y colaboradores (2009).