| Miedos y
Ansiedad en la Infancia
Por Sonia Almada
Los miedos constituyen un factor casi constante
en el transcurso del desarrollo humano. La aparición
de miedos en los niños, lejos de constituir
un rasgo patológico, indica una evolución
en la que podemos observar la conciencia que el niño
va adquiriendo acerca de su propia ser, de sus límites,
sus recursos y potencialidades. Es fundamental que
el niño aprenda a registrar aquello que pueda
resultar peligroso para su desarrollo y autonomía.
A lo largo de la infancia aparecen miedos considerados
normales.
Entre los 6 y 18 meses comienzan los temores a la
oscuridad y a lo desconocido. Alrededor de los 8 meses
aparece la angustia frente al rostro de un extraño,
reacción que revela el reconocimiento y la
diferenciación de la madre. En este periodo
sólo la presencia de una figura conocida puede
calmar al niño.
En la segunda infancia (2-3 a 6-7 años),
aparecen temores a:
• Animales.
• Monstruos, fantasmas.
• Situaciones de soledad.
Entre los 5-7 años se presentan temores acerca
del rendimiento escolar y deportivo, temores de tipo
existencial y el miedo a la muerte.
Los temores disminuyen o desaparecen totalmente cuando
el niño evoluciona de modo normal, cuando esto
no ocurre estamos ante miedos patológicos y
probablemente se desarrolle un trastorno de ansiedad
Llamamos miedos patológicos o ansiedad cuando
interfieren en su vida cotidiana, o cuando las manifestaciones
del miedo son muy intensas.
Los estudios epidemiológicos demuestran que
la prevalencia de los Trastornos de Ansiedad en la
infancia oscila entre 5,6% y 21% (Benjamín,
Costello y Warren; .1990). Las niñas presentan
una más alta frecuencia que los varones.
Los Trastornos de Ansiedad en la Infancia
se clasifican en:
• Trastorno de Ansiedad por Separación
Este trastorno se caracteriza por ansiedad
excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo
del niño, concerniente a su separación
respecto del hogar o de las personas con quienes está
vinculado Sintomatología:
• Preocupación excesiva y manifiesta
en relación a la salud o seguridad de sus padres.
• Miedo que algo terrible lo separe de las figuras
significativas.
• Miedo a estar solo.
• Negativa a ir a la escuela.
• Quejas somáticas cuando se anticipa
la separación.
• Crisis de angustia frente a la separación.
• Insistencia en dormir con los padres.
Este trastorno se encuentra estrechamente ligado al
Trastorno de Pánico. Estudios clínicos
han determinado que la mitad de los niños con
este trastorno presentan, además, otro trastorno
de ansiedad y en un tercio de ellos encontramos, también,
estados depresivos.
Otros estudios sugieren que esta patología
incrementa el riesgo de desarrollar Trastorno de Pánico
y Agorafobia durante la niñez o la adultez
(Moreau y Follet 1993)
• Trastorno de Pánico.
Los síntomas físicos y cognitivos
son similares a los que ocurren en el adulto Puede
presentarse en forma inesperada y espontánea,
pero en general aparece asociado a otros diagnósticos,
especialmente a los de Ansiedad por Separación,
Fobia Escolar y Agorafobia.
• Trastorno De Ansiedad Generalizada.
En contraste con las fobias especificas,
en este trastorno encontramos una excesiva preocupación
y temor a diversas situaciones de la vida cotidiana.
Es decir, que no está enfocado en una situación
u objeto determinado. Los niños con este trastorno
van cambiando, con el correr de las semanas, los focos
de preocupación.
• Sintomatología:
• Preocupación crónica y excesiva,
difícil de controlar
• Fatiga fácil
• Quejas somáticas frecuentes.
• Mal humor.
• Berrinches frecuentes ante situaciones de
cambio o que el niño pueda evaluar como peligrosas
o insegura.
• Fobia Social
Los criterios para diagnosticar este trastorno son:
• Marcado y persistente temor sobre
uno o más aspectos del rendimiento social.
• Temor intenso a la crítica y humillación
en público.
• Miedo a estar con personas diferentes a los
amigos o familiares.
• La exposición a situaciones sociales
casi siempre provoca ansiedad, predisponiendo, en
algunos casos, a un ataque de pánico.
En los niños, la ansiedad se expresa en forma
de llanto, oposición, berrinches y una necesidad
imperiosa de evitar la situación. A diferencia
de los adultos, los niños no tienen porque
reconocer lo irracional del miedo.
Los niños con fobia social presentan, con
frecuencia, distintos grados de depresión,
así como también poca confianza en sus
habilidades y una fuerte tendencia a ser obstinados.
• Fobia Específica.
Es el temor exagerado e irracional a un objeto
o situación determinada (volar, contacto con
animales, a las alturas, a los espacios cerrados,
a la oscuridad, a los insectos, etc.) Constituye el
trastorno fóbico más frecuente.
En los niños, las Fobias Específicas
más frecuentes son :
• A los animales.
• A irse a dormir.
• Fobia escolar.
• A la oscuridad.
Como explicamos antes, debe diferencia la fobia de
los temores normales y evolutivos. Estos últimos
desaparecen luego de seis a ocho meses de haberse
presentado.
• Trastorno Obsesivo Compulsivo.
Las obsesiones son ideas intrusivas, que
irrumpen y asedian a quien las padece. Son difíciles
de controlar y se acompañan de una sensación
de malestar y ansiedad de la que el niño no
puede desprenderse.
Llamamos compulsión a la necesidad de ejecutar
una acción o tener un pensamiento con el objeto
de aliviar la ansiedad o impedir que algo malo suceda
(pensamiento mágico). Las obsesiones y compulsiones
deterioran la vida social y escolar. Las compulsiones
más frecuentes en los niños son:
• Lavado ritualizado de manos.
• Necesidad de repetir, chequear y contar.
• Rituales a la hora de dormir.
La edad de comienzo se sitúa alrededor de los
8 años. La mayoría de lo adultos con
este trastorno refiere haberlo sufrido desde su infancia,
sin que nadie notara que estaban sufriendo síntomas
constitutivos de una patología. .
Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad
en Niños
A diferencia de los miedos evolutivos, los
miedos patológicos o trastornos de ansiedad
en los niños no desaparecen por sí solos,
sino que, por el contrario, se intensifican y predisponen
a quien los padece a sufrir otros trastornos emocionales,
así como también dificultades en el
aprendizaje.
Los estudios que relacionan ansiedad y aprendizaje
determinan que los altos niveles de ansiedad, como
así también como los bajos niveles de
ansiedad dificultan el aprendizaje.
Cuando un niño dice tener miedo tenemos que
prestarle atención y asegurarnos la intensidad
y perduración del mismo. A diferencia de los
temores normales que nos preparan para la vida, el
miedo persistente se convierte en una patología
que en la vida adulta nos deja en estados de vulnerabilidad
e indefensión extrema .La vida se convierte
en una prisión e inhabilita para el quehacer
desde lo más cotidiano a la realización
de proyectos e intereses, el amor y el trabajo. El
Trastorno de ansiedad del adulto tiene su anclaje
en los temores o terrores no resueltos en la infancia
y la mayoría de las veces son efectos de situaciones
traumáticas como violencia familiar, abusos
y maltratos, accidentes ,muertes y catástrofes
(Trastorno por Estrés Post-Traumático
(TEPT) que el niño por su corta edad no puede
resolver y su aparato psíquico soportar. El
trabajo de elaboración de las secuelas del
Estrés es imprescindible para lograr una vida
digna y gratificante
Por ello es importante intervenir tempranamente cuando
estos síntomas aparecen y para estar atentos
aquí una herramienta útil para la prevención
de trastornos asociados al miedo, este cuestionario
tiene valor orientador y le permitirá solamente
tener una idea aproximada en todo caso es necesario
que consulte con un especialista para obtener un diagnóstico
preciso y recibir el tratamiento adecuado
Uno de los trastornos más frecuentes es el
de Ansiedad por separación (TAPS) Este es un
cuestionario autoadministrado (A.H.CIA, 1999) destinado
a niños y púberes, aunque en ocasiones
este mismo problema pueda presentarse en adolescentes
mayores o en adultos
PRESENTA UNA ANSIEDAD EXCESIVA E IMPROPIA
PARA LA EDAD RESPECTO A SU SEPARACIÓN DEL HOGAR
O DE LOS PADRES Y /0 ALLEGADOS
SI SU RESPUESTA ES SI EVALUÉ CUALES SON LAS
POSIBLES MANIFESTACIONES
MALESTAR EXCESIVO Y RECUURENTE ( EN FORMA DE ANSIEDAD,
LLANTOS,GRITOS,TRISTEZA,APATIA O RETRAIMIENTO) SI
SE ANTICIPA O CONCRETA SU SEPARACION DEL HOGAR O DE
PERSONAS VINCULADAS
TEMOR EXCESIVO O RECHAZO A QUEDARSE SOLO EN
CASA DURANTE EL DIA O IR A LA CAMA SIN COMPAÑÍA
PREOCUPACION EXCESIVA E INJUSTIFICADA DE
PERDER ALGUNA DE LAS PRINCIPALES FIGURAS VINCULADAS
O DE QUE ESTAN SUFRAN UN POSIBLE DAÑO
PREOCUPACION INJUSTIFICADA Y PERSITENTE A
VERSE SEPARADO DE UNA PERSONA SIGNIFICATIVA ( POR
EXTRAVIARSE, SER SECUESTRADO, INTERNADO, ETC)
PESADILLAS REITERADAS CON LA TEMÁTICA
DE LA SEPARACIÓN
DESAGRADO O RECHAZO A IR O PERMANECER SOLO
EN LA ESCUELA O EN LA CASA DE UN AMIGO O COMPAÑERO
SINTOMAS SOMATICOS REPETIDOS ( NAUSEAS CEFALEAS,
VOMITOS O DOLOR DE ESTOMAGO, CÓLICOS INTESTINALES,
ETC)
Si están presentes tres o mas de los síntomas
anteriores y duran un mes o más, provocando
un malestar significativo y una alteración
en el ámbito familiar, escolar o social del
afectado es probable que este padeciendo un Trastorno
de Ansiedad por separación (TAS)
Si el cuadro se inició antes de los 6 años
de edad, se lo denomina de inicio temprano-
La prevalencia es del 3 al 4 % de los niños
y adolescentes jóvenes, o sea que es un trastorno
muy común y hoy altamente tratable y curable
si se lo detecta a tiempo
Fuente: Trastorno de Ansiedad Social
– Manual Diagnostico de tratamiento y Autoayuda-
Dr. Alfredo H Cía.- Colaboración Lic.
Sonia Almada
1 edición -Buenos Aires- 2008. Editorial Roche
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