Sociedad de Neurologia Psiquiatria
y Neurocirugia (Chile).
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Sábado 5 de
enero de 2008 |
Si
queres ver la nota original podes verla en este
sitio
http://www.sonepsyn.cl/prensa/prensaps.htm
Extraño
síndrome que puede llevar a su hijo al
encierro.
Fuente: Valeria
Chavez / Nota a Lic. Almada en Infobae.com
Sábado 5 de enero de 2008
Hikikomori es el nombre de un
trastorno que sufren cada vez más adolescentes.
En japonés significa aislamiento y una
psicóloga lo describió a Infobae.com
como "un ataque de pánico permanente".
Cómo detectarlo
“Un hikikomori no es sólo
un fóbico, esto no es más que
un síntoma de su trastorno”, sintetizó
la licenciada Sonia Almada, quien aseguró
que quien lo padece “reacciona con aislamiento
social para evitar toda presión exterior”.
Al síndrome lo nombraron
los japoneses y se caracteriza porque la persona
opta por el aislamiento y la reclusión.
Almada aseguró que el hikikomori “no
está en los manuales de psiquiatría
tradicionales diagnosticado como tal”.
Consultada por Infobae.com acerca
de cuáles son las diferencias con la
rebeldía que puede llevar al adolescente
a pasar horas en su habitación, la profesional
destacó que “pueden llegar a no salir
de la casa por años”, al tiempo que detalló:
“están dentro de la casa o en un cuarto;
es diferente al temor a estar afuera o a la
ansiedad social”.
El tratamiento se desarrolla
–en principio- en el domicilio, al que se le
suman entrevistas con toda la familia para desplegar
estrategias para que los padres puedan hacer.
Según explicó
Almada (quien está al frente del Centro
Asistencial de Salud Mental ArAlma) el primer
paso consiste en “elaborar la historia para
ver dónde comienza a manifestarse” dado
que –aseguró- “es un proceso; antes de
encerrarse el joven muestra un malestar, da
signos”, como pueden ser bajo rendimiento académico
o depresión.
En ese contexto, “hacer historizacion
para ver si hay algo del orden de lo traumático”
resulta imprescindible, dado que existe –por
ejemplo- un estilo vincular con los padres,
que requieren éxito siempre a su hijo
y que se decepcionan si no lo consiguen.
En general estos jóvenes
sienten que no están preparados para
enfrentar las tareas y responsabilidades cotidianas,
teniendo mucha presión por parte de sus
padres para que triunfen.
Normalmente se trata de varones
de entre 13 y 20 años, de clase media
y alta, con alto grado de exigencia, quienes
se recluyen en sus dormitorios o alguna otra
habitación de la casa de sus padres durante
periodos de tiempo prolongados, a menudo años.
Se encuentran tristes, pierden sus amigos, se
vuelven inseguros, tímidos y hablan menos.
Una vez que el joven se recluye comienza a manifestar
ira por todo lo que viene del afuera, se convierte
en la mayoría de los casos en “El soberano
de la casa”, no permite visitas para él
ni para nadie. La falta de contacto social de
estas personas y el aislamiento prolongado tienen
un gran efecto en la mentalidad de los hikikomori,
y pierden sus habilidades sociales y los referentes
morales necesarios.
El mundo de la televisión
o los videojuegos se convierten en su marco
de referencia. En su mayoría duermen
a lo largo del día, y ven la televisión
o juegan en la PC y Play Station durante la
noche.
¿Cómo detectarlo
a tiempo?
“Uno de los indicadores es el
desgano, la apatía”, describió
la profesional, quien destacó que “un
adolescente no se aburre; puede encerrarse en
su habitación durante horas a escuchar
música, pero si lo llaman amigos y no
quiere salir, falta al colegio o no va a reuniones
sociales” es un llamado de atención.
Pero ocurre que “la consulta
llega cuando ya están encerrados”, dijo
Almada, quien atiende este tipo de casos desde
hace dos años.
La profesional describió
al hikikomori “como un ataque de pánico
permanente” y remarcó que la ansiedad
es un estado de alerta normal en todos los humanos,
pero en el ataque de pánico “sube” por
lo que la taquicardia, sudoración en
las manos, dificultad para respirar se vuelven
constantes.
El tratamiento para este tipo
de trastorno “diferente a todos los conocidos”
(la mayoría de los casos son internados
diagnosticados como bipolar) termina su etapa
“domiciliaria” cuando el adolescente pueda ir
al consultorio y así comenzar con la
“reintegración social” (lo prioritario
es que retome colegio).
La duración depende del
paciente y su familia. “Los comienzos son dos
o tres meses de mucha violencia”, contó
la profesional, quien aseguró que “la
reintegración total lleva alrededor de
dos años”.
En Japón hay 1 millón
de chicos encerrados. Y el no tratamiento de
este tipo de trastorno puede llevar a lo que
la profesional llamó “solteros parásitos”
(personas de 30 años que están
encerradas desde los 15).
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